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La (enorme) diferencia entre Dembélé y Mbappé

El PSG ya está en la final de la Champions League y buena parte del mérito tiene nombre y apellidos. Ousmane Dembélé se ha convertido en el gran símbolo del proyecto de Luis Enrique. El extremo francés ha pasado de ser un futbolista irregular y cuestionado en ocasiones a convertirse en un líder competitivo, decisivo y absolutamente comprometido con el equipo.

La imagen que mejor resume su transformación se vio en la semifinal europea. Luis Enrique decidió sustituir a Dembélé en el minuto 65 para refrescar al equipo y proteger físicamente a uno de sus jugadores más desequilibrantes. El francés aceptó el cambio con total naturalidad, sin gestos de enfado ni malas caras. Se marchó directamente al banquillo y allí continuó viviendo el partido con intensidad. Las cámaras incluso le captaron celebrando acciones defensivas y ofensivas de sus compañeros como si siguiera sobre el césped.

Ese detalle refleja perfectamente el cambio de mentalidad de un futbolista que en París ha encontrado estabilidad, madurez y continuidad. Bajo la dirección de Luis Enrique, Dembélé ha dado un salto competitivo enorme. El técnico asturiano le ha exigido implicación defensiva, presión constante y disciplina táctica. El resultado ha sido espectacular. Además de mantener su desequilibrio en el uno contra uno, el francés ha mejorado sus números en goles y asistencias y se ha convertido en un jugador mucho más fiable y completo.

En París destacan especialmente su actitud diaria y su compromiso con el colectivo. Algo que contrasta muchísimo con episodios protagonizados en el pasado por Kylian Mbappé, precisamente el futbolista llamado a liderar ahora al Real Madrid.

La temporada de Mbappé en el conjunto blanco ha estado muy lejos de lo esperado. El Madrid ha sufrido golpes importantes en Europa y en Liga, y apenas tiene opciones de título, y el delantero francés no ha conseguido todavía marcar diferencias en los momentos más decisivos. La presión alrededor de su figura ha aumentado y las críticas también.

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Kylian Mbappé, delantero del Real Madrid.
AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
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En el PSG, además, ya dejó varias imágenes polémicas relacionadas con su actitud cuando era sustituido. Una de las más recordadas llegó en febrero de 2020, cuando Thomas Tuchel decidió cambiarle ante el Montpellier con el partido totalmente decidido. Mbappé mostró claramente su enfado, discutió con el entrenador en la banda y apenas quiso escuchar las explicaciones del técnico alemán. La escena generó muchísimo ruido en Francia y el propio Tuchel reconoció públicamente su decepción por la reacción del delantero.

No fue la única vez. También se produjeron otros episodios similares durante aquella etapa en París, con gestos visibles de frustración cuando abandonaba el terreno de juego antes de tiempo. Incluso con Luis Enrique hubo momentos tensos. En marzo de 2024, el técnico español decidió sustituirle al descanso ante el Mónaco. Mbappé no regresó al banquillo con el resto de compañeros y terminó viendo el partido desde la grada junto a su madre y representante, Fayza Lamari. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y alimentaron todavía más la sensación de distanciamiento entre el jugador y el club parisino.

La comparación ahora resulta inevitable. Dembélé ha conseguido triunfar gracias a una actitud ejemplar, compromiso colectivo y plena aceptación de las decisiones de su entrenador. Mbappé, en cambio, sigue conviviendo con debates sobre su comportamiento y todavía no ha conseguido conquistar la Champions League pese a haber sido señalado durante años como el gran heredero del fútbol mundial.

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Dembélé, ante el Bayern
EFE
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En París ya tienen claro cuál es el camino correcto. Y hoy, viendo a Dembélé celebrar desde el banquillo cada esfuerzo de sus compañeros mientras el PSG sueña con Europa, la diferencia entre ambos parece enorme.

Fuente original: www.sport.es →