Endrick (Taguatinga, 2006) es un paradigma de la errática gestión del Real Madrid en los últimos años. Un talento generacional que ha quedado empantanado en el embudo del club blanco. El brasileño fue, junto con Mastantuono, una de las últimas grandes apuestas de la red de cazatalentos liderada por Juni Calafat. Sin embargo, dos años después de su llegada al primer equipo, se encuentra en una situación en la que la única salida para continuar su desarrollo en Europa parece pasar por una segunda cesión. La Premier, con el Aston Villa de Unai Emery, aparece como el destino más probable. Italia se ofrece como una vía secundaria con la Roma de Gian Piero Gasperini, uno de los antiguos clubes de Mourinho.
Una pretemporada anticipada
Hasta su presentación quedó opacada por la de Kylian Mbappé, cuya titularidad indiscutible le ha dejado sin espacio, pese a los intentos del exjugador del Palmeiras por ofrecer un perfil versátil. Las cifras de Endrick de blanco se reducen a 946 minutos repartidos en 40 partidos, en los que anotó siete goles y dio una asistencia. Bobby, como le apodaron sus compañeros por su curiosa elección de Charlton como jugador favorito, pese a que el inglés se había retirado tres décadas antes de su nacimiento, tuvo que salir cedido al Lyon en el mercado de invierno.
El delantero aprovechó la cesión a las órdenes de Paulo Fonseca: disputó 21 partidos y 1.633 minutos, con ocho goles y ocho asistencias. Superó así sus registros con el Real Madrid en apenas media temporada. Ancelotti se lo llevó al Mundial, donde fue carne de ‘meme’ por su escasa participación. Siempre fue suplente y disputó cuatro de los cinco partidos de una Brasil eliminada por Noruega en octavos de final. Ancelotti le había aconsejado que buscase minutos lejos de Madrid, pero en la selección volvió a concederle un papel residual. La falta de protagonismo no deterioró, sin embargo, una relación que siempre fue buena.
Endrick trató de pasar página rápidamente y adelantó su regreso de las vacaciones posteriores al Mundial. Se incorporó el miércoles 29 de julio con el objetivo de convencer a Mourinho. En los vídeos compartidos por el Real Madrid durante los entrenamientos se escucha al portugués destacar la entrega del brasileño. Sin embargo, dos movimientos de mercado terminaron por señalarle el camino de salida. El primero fue el fichaje de Carlos Espí, joven delantero procedente del Levante que llegó prácticamente a la vez que Gonzalo firmaba su traspaso al Fulham. El segundo, la incorporación de Diomande, una operación de más de 125 millones para reforzar el flanco derecho del ataque madridista.
Los posibles destinos para Endrick
Es precisamente desde la banda derecha desde donde Endrick pretendía construir una alternativa para ganar minutos. “Es él quien decidirá en esta pretemporada”, comentan fuentes familiarizadas con su situación. Nadie empujará al brasileño a abandonar el club, aunque el contexto está condicionando su decisión. Contra la Fiorentina, el delantero marcó un buen gol que pareció cambiarle el estado de ánimo. Hasta se besó el escudo. Frente al Ferencváros, con todos los antecedentes descritos, transmitió una mayor ansiedad. Cada ocasión fallada pareció reflejar la frustración de un jugador que quiere quedarse, pero que observa cómo se le han ido cerrando las puertas.
El gol de Espí reforzó además la candidatura del recién llegado como alternativa en la punta del ataque. Endrick tiene 20 años y contrato con el Real Madrid hasta 2030. Sin embargo, la relación entre la expectativa generada por su fichaje y la realidad deportiva se ha roto. El club blanco pagó 35 millones fijos más otros 25 en variables. Está representado por Roc Nation, la misma agencia que gestiona las carreras de Vinicius y Diomande, por lo que conoce de primera mano el espacio reservado a dos de sus competidores en el ataque.
Roma y Aston Villa ya se han interesado por una cesión, mientras que la Real Sociedad sería otro destino planteado. Según el Diario As, Endrick prioriza un equipo que dispute competición europea, preferiblemente la Champions, y que le ofrezca continuidad como delantero centro. Tanto el conjunto de Emery como el de Gasperini cumplen con el escaparate internacional, pero deberán convencerlo con un plan deportivo que le asegure continuidad. Después de quedar atrapado en el embudo del Real Madrid, cambiar de club para volver al banquillo carecería de sentido. La elección dependerá de una condición fundamental: jugar con la regularidad que encontró en Lyon.