Hubo un tiempo en el que la Fórmula 1 era un evento que prácticamente estaba reservado para los aficionados al motor. Las carreras marcaban el ritmo de los domingos y los nombres de pilotos como Ayrton Senna, Michael Schumacher o Fernando Alonso trascendían el deporte, pero el campeonato todavía estaba lejos de convertirse en el fenómeno global que es hoy. En apenas una década, la Fórmula 1 ha vivido una transformación profunda que la ha llevado a conquistar nuevas audiencias y a consolidarse como una de las competiciones deportivas con mayor capacidad para conectar con las generaciones más jóvenes.
La innovación tecnológica siempre ha formado parte del ADN de la Fórmula 1, pero en los últimos años el cambio ha ido mucho más allá de la pista. La competición ha comprendido que el futuro también se está jugando en las redes sociales, en las plataformas digitales y en la capacidad de crear una conversación permanente con millones de aficionados en todo el mundo en este nuevo entorno. Equipos, pilotos, organizadores y la propia Fórmula 1 han adaptado su manera de comunicarse para hablar el mismo lenguaje que utilizan los menores de 30 años, acercando así el campeonato a un público que consume deporte de una forma completamente distinta a como lo hacían las generaciones anteriores.